
Dengue y residuos: los hábitos en casa marcan la diferencia
La Secretaría de Ordenamiento Territorial detalló qué medidas deben sostenerse en los hogares para eliminar criaderos del mosquito transmisor.
Dos prácticas cotidianas concentraron la charla: eliminar dentro de las viviendas los recipientes donde puede reproducirse el mosquito transmisor del dengue y separar los materiales recuperables antes de que se mezclen con restos orgánicos. María Ángeles Juncos, del área de Ambiente Municipal y Felipe Rodríguez, secretario de Ordenamiento Territorial, explicaron el alcance de ambas tareas en una entrevista con Leticia Pieretti en SUR + En Vivo.
Dengue: el control empieza en casa
La campaña local se reformuló hace alrededor de dos años, cuando los lineamientos provinciales incorporaron la dimensión ambiental. En la etapa preventiva, Juncos recomendó retirar objetos en desuso, colocar boca abajo baldes y fuentones, reemplazar el agua de los floreros por arena húmeda y renovar una vez por semana la de bebederos y recipientes.
La fumigación tampoco elimina por completo la población de mosquitos. Rodríguez indicó que existen aplicaciones distintas para larvas y adultos, con productos, diluciones y momentos específicos. La reducción estimada es del 20 por ciento, porque avanzar más afectaría a otros insectos y a la biodiversidad. Los mosquitos ribereños o isleños que aumentan con la humedad, además, no son los transmisores del dengue.
Además, explicaron que frente a un caso sospechoso, el protocolo incluye la vivienda y ocho manzanas cercanas para reducir el riesgo de contagio.
Residuos: separar antes de descartar
En el segundo eje, Juncos detalló el trabajo de los operativos Villa Más Limpia. Allí intervienen las promotoras ambientales, integrantes del equipo municipal que recorren los barrios de manera sistemática, informan a las familias y realizan relevamientos puerta a puerta. Los datos que recogen permiten conocer los hábitos de cada sector y orientar la planificación de las acciones.
En esos relevamientos municipales, muchas familias primero responden que no separan; sin embargo, al profundizar las preguntas, cuentan que apartan material para entregarlos a recuperadores o llevarlos a un ecocentro. El objetivo entonces es reconocer esa práctica y ampliarla a otros materiales.
El análisis mostró que hay barrios donde predominan los residuos inorgánicos, mientras que en otros se genera una proporción más alta de desechos orgánicos. Esa diferencia permite definir dónde priorizar ecocentros, compostaje y distintos esquemas de recolección.
Hoy funcionan en la ciudad 17 ecocentros que reciben papel, cartón, plástico, metal y vidrio, pero no bolsas con residuos domiciliarios. Rodríguez advirtió que ese uso incorrecto obliga a resolver una tarea que deja desperdicios dispersos en la vía pública. “La separación en origen empieza en mi casa”, resumió.
Para cerrar, explicaron que las dos cuestiones exigen intervenciones públicas diferentes, pero comparten un punto decisivo: lo que ocurre dentro de cada vivienda. Vaciar un recipiente a tiempo puede impedir un criadero; separar una botella o un cartón permite que ese material vuelva al circuito productivo. El resultado depende de la planificación municipal, aunque también de acciones domésticas concretas y sostenidas en el tiempo.