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Lisi-Lenci: 81 años de raíces, trabajo, familia y permanencia

Nacida en 1945 con apenas un surtidor manual, la empresa atravesó cambios, crisis y transformaciones, preservó sus raíces y sostiene su compromiso con Fighiera y Villa Constitución.

La foto apareció en pantalla y la historia dejó de medirse en años. Allí estaban sus abuelos: Ardelio y Dora, los dos rostros que dieron comienzo a una empresa familiar en 1945, con apenas un surtidor manual. Heber Lisi la miró y apenas alcanzó a decir: “Lo mejor”. La voz se le entrecortó durante ese tramo de la charla y, antes de seguir, pidió disculpas. No hacía falta: en ese silencio estaba buena parte de lo que había ido a contar.

Heber Lisi, socio gerente de Lisi-Lenci SRL, conversó con Leticia Pieretti en SUR + En Vivo, las imágenes no funcionaron como un inventario: fueron la puerta de entrada a una historia sostenida por tres generaciones.

La respuesta que siguió a aquella fotografía terminó de ordenar el relato. Cuando le preguntaron qué había aprendido de sus abuelos, Lisi volvió a una enseñanza sin adornos: “No aflojar nunca, trabajar y hacer las cosas bien”. No habló de una fórmula empresarial, sino de una manera de atravesar los años. 

 

Lo difícil es mantenerse

En más de ocho décadas hubo crisis, cambios de bandera y decisiones ajenas que obligaron a revisar el rumbo más de una vez. Lisi condensó esa experiencia en una frase: “Construir es fácil y mantenerse es complicado”. Permanecer, para la empresa, significó adaptarse a los vaivenes del país sin perder aquello que había recibido como mandato familiar. En ese recorrido, la firma que en sus comienzos se llamó Ardelio Lenci fue mutando hasta convertirse en la actual Lisi-Lenci.

Durante años, esa continuidad pareció parte de la rutina. Lisi contó que recién tomó verdadera dimensión cuando, al cumplirse medio siglo de actividad, alguien le preguntó: “¿Tenés idea de lo que son 50 años?”. Desde entonces comenzaron a dejar constancia de cada aniversario. Ahora espera para cambiar los rótulos y escribir 82: una cifra que ya no cuenta solamente el tiempo, sino todo lo que fue necesario atravesar para llegar.

 

Crecer en Fighiera y Villa Constitución

La presencia de Lisi-Lenci en la región se sostiene sobre dos estaciones. La de Fighiera está ligada a YPF desde sus orígenes, en 1945, y funciona en Rivadavia 1259 (ruta 21). La sede de Villa Constitución nació en 2004, se encuentra sobre la ruta 21, frente a barrio Sagrado Corazón, y hoy opera bajo la bandera DAPSA. El crecimiento continúa con la reciente apertura de un espacio Full en Fighiera y las obras proyectadas en nuestra ciudad, inversiones que renuevan el compromiso de la firma con ambas localidades. “Villa nos adoptó”, agradeció Lisi sin dejar de reconocer y dar gracias también a su pueblo natal.

En 2008 nació Don Ardelio, una empresa anexa que maneja el sector mayorista, pertenece al mismo grupo y tiene los mismos titulares que Lisi-Lenci.

 

Una herencia que sigue presente

El legado familiar no se explica solamente por los apellidos. Lisi reconoció a quienes sostienen cada día las oficinas, la playa y el reparto. “No hay Superman acá”, dijo. Para él, la empresa se construye con un equipo en el que todos empujan hacia el mismo lado.

Ese legado se siente a diario en Marta Lenci, su madre, que es parte fundamental en la empresa. “Está siempre en las oficinas, trabaja mucho”, contó Lisi con orgullo.

Por eso la emoción ante la foto de sus abuelos no fue un paréntesis en la entrevista, sino su centro. Detrás de una estación de servicio hay una familia y un grupo que sostiene la actividad todos los días. La historia de Lisi-Lenci invita a mirar de otro modo a las empresas familiares de la región: permanecer no es quedarse quieto, sino cuidar lo recibido, adaptarlo al presente y decidir, una vez más, no aflojar.

 

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