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Los mercantiles celebraron junto a sus familias

Unas mil personas participaron de la fiesta organizada por el Sindicato de Empleados de Comercio, que reunió en una misma jornada el festejo por el Día del Empleado de Comercio y el Día del Niño.

Después de una primera suspensión por las condiciones climáticas, el Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) de Villa Constitución finalmente pudo concretar el domingo 4 de octubre la fiesta por el Día del Empleado de Comercio y el Día del Niño. La jornada reunió a unas mil personas entre trabajadores afiliados y sus familias en el Camping Edelmira Ballesteros, en Rueda.
El encuentro comenzó alrededor de las 11 y se extendió hasta las 18, en una jornada que combinó almuerzo, bebidas, música en vivo, sorteos y distintas propuestas recreativas para los más chicos.

La celebración había sido postergada una semana antes debido a la tormenta que afectó a la región y al estado del predio. Con una importante organización detrás, el gremio finalmente pudo concretar el encuentro y recibir a una numerosa cantidad de afiliados.
Uno de los principales atractivos fueron los sorteos, entre ellos una moto de 110 cc, bicicletas, órdenes de compra y otros premios. Para los chicos hubo juegos e inflables, además de una merienda especialmente preparada para ellos.

Pero uno de los aspectos destacados por el sindicato fue el regalo que recibió cada niño que participó de la celebración. “Queríamos que cada uno tuviera el suyo y se vaya con una sonrisa”, señalaron desde el SEC, al remarcar la satisfacción que produjo poder cumplir con ese objetivo.

Un domingo compartido

Más allá de las actividades y los premios, desde el Sindicato de Empleados de Comercio destacaron especialmente el carácter familiar de la jornada, con trabajadores que pudieron encontrarse fuera del ámbito laboral y compartir varias horas junto a sus hijos.
En ese sentido, la celebración adquirió un significado particular en el marco del debate que se desarrolla en torno a la ordenanza de descanso dominical. Para el gremio, la posibilidad de disponer de un domingo para compartir con la familia y los compañeros constituye uno de los principales motivos para defender el régimen vigente.

La fiesta se convirtió así en una muestra concreta de ese tiempo compartido: familias reunidas, chicos jugando y trabajadores disfrutando de una jornada de descanso fuera del ámbito laboral.

“Se sintió mucho eso de ser una familia entre los empleados de comercio”, resumieron desde el sindicato, al evaluar lo vivido durante el domingo.

La actividad demandó un importante esfuerzo organizativo, especialmente por la necesidad de reprogramarla luego de la lluvia y volver a poner en marcha toda la logística para una convocatoria cercana a las mil personas.

Finalmente, el clima acompañó y permitió que la celebración se desarrollara con normalidad durante unas siete horas, cerrando una jornada que tuvo como protagonistas a los trabajadores mercantiles, sus familias y, especialmente, a los más chicos.


 

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