
Identidad, obras y prevención en la gestión comunal de Stizza
El presidente comunal repasó el presente de Empalme a partir de la memoria local, las recorridas diarias, las obras pendientes y la planificación necesaria frente a un escenario climático que exige co
En los estudios de SUR + En Vivo, con la conducción de Leticia Pieretti, la conversación empezó por los recuerdos. No como una postal quieta, sino como una forma de entender el presente. Empalme Villa Constitución atraviesa sus 136 años con una historia de reuniones en la plaza, fotos familiares, mesas largas, desfiles y celebraciones populares que todavía aparecen en la voz de los vecinos más grandes. Facundo Stizza escuchó esas escenas muchas veces en sus recorridas y también las reconoce en su propia memoria.
La entrevista no se quedó en la nostalgia. Desde esa primera puerta, el diálogo fue entrando en una idea que ordenó toda la charla: la historia de un pueblo también se administra, se cuida y se proyecta. Contar el pasado a distintas generaciones no es un gesto decorativo, sino una herramienta para construir criterio. Por eso habló de educación, de escuchar “todas las campanas posibles” y de formar vecinos capaces de distinguir, evaluar y participar. “Creo que eso es lo que no se tiene que perder. Son cosas que nunca las tenemos que dejar de lado”, señaló el presidente comunal.
Su día a día empieza bien temprano y en la calle: “Salgo de mi casa, recorro el pueblo y recién después voy a la comuna”, resumió. En esa recorrida diaria aparecen los avances, las urgencias y también aquello que necesita ser corregido. “Vemos las cosas que venimos haciendo, las que deberíamos hacer, las que tendríamos que haber hecho antes y no las hicimos, o las que hay que modificar también”, reconoció. Para Stizza, estar en contacto directo con los vecinos es parte central de su forma de gestionar y esa cercanía también incluye una mirada crítica sobre la propia gestión: “Cuando hacemos algo y nos equivocamos hay que ser lo suficientemente adulto, coherente y consciente para admitirlo”, sostuvo sin titubeos.
Avanzar con control
En materia de obras, Stizza puso el foco en las demandas básicas que todavía atraviesan a Empalme: calles que requieren mantenimiento, sectores sin cordón cuneta y luminarias que aún deben completar su recambio a LED. También defendió un criterio de trabajo basado en la durabilidad de las intervenciones. “Lo importante es hacer las cosas como corresponden, una sola vez y bien”, afirmó, al señalar que algunas reparaciones realizadas desde el inicio de su gestión se mantienen en buen estado después de tres años.
En esa misma línea, vinculó la administración comunal con una idea de austeridad y control del gasto: invertir donde corresponde, evitar repetir trabajos mal hechos y sostener la asistencia social en un contexto difícil.
Prevención
El capítulo hídrico fue el punto más técnico de la charla. Empalme, recordó Stizza, nació ligado a la condición de bajo de la región: “Empalme era Cañada Calzada en su momento”. Esa geografía explica buena parte de sus desafíos actuales. Agua proveniente de Villa Constitución, Theobald y Rueda termina confluyendo en la localidad, con un paso crítico en el canal Constitución. La Comuna contrató estudios con ingenieros civiles e hídricos y elevó planteos a Provincia para avanzar en soluciones de fondo, incluso en sectores ubicados fuera del distrito.
Frente a la emergencia climática vinculada a El Niño, la prevención aparece como política pública inmediata. “Hoy lo que nos ocupa y nos preocupa a los empalmenses es esto”, remarcó. La limpieza de canales, la construcción de terraplenes, los desagües, las retenciones para que el agua no ingrese de golpe y la coordinación con otras instituciones forman parte de una agenda que no admite demora.
En ese equilibrio entre memoria y planificación, la calle le permite a Stizza recoger datos que no siempre entran en los informes. La historia, por su parte, le recuerda que cada obra, cada decisión y cada protocolo impactan en toda la comunidad. En esa escala, entiende su gestión comunal tanto por lo que se ejecuta como por la capacidad de anticiparse, ordenar prioridades y sostener presencia cuando la urgencia todavía no llegó.