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Pruebas PISA: Argentina en el puesto 71º y los urgentes retos en las aulas

Las complejidades del rendimiento escolar actual fueron expuestas a partir de los datos emitidos por la OCDE. El nivel en materias clave y el impacto de las distracciones cotidianas en el aprendizaje

El panorama de la enseñanza media en Argentina presenta desafíos estructurales que requieren una mirada atenta. Así quedó demostrado cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó las cifras de las pruebas PISA, el estudio global que mide las habilidades de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias para evaluar su capacidad de aplicación en la vida real.

Los datos oficiales fueron recabados durante el 2025, y difundidos a principios de este mes. Reflejaron la necesidad de revisar las dinámicas actuales. El país se ubicó en la posición 71º entre 91 naciones evaluadas. 

El área matemática mostró que el 76% de los alumnos no alcanza el nivel mínimo de competencia. En comprensión lectora, un 59% quedó por debajo del umbral básico, mismo porcentaje alcanzado en ciencias, es decir que el 59% carece de conocimientos científicos mínimos. Además, frente al promedio de la OCDE, donde el 65% domina el nivel básico matemático, el espacio local registra un 24%.

Las Pruebas PISA se llevan a cabo por la OCDE desde hace más de dos décadas, en intervalos de tres años. La visibilización de los últimos indicadores pone sobre la mesa la realidad del estancamiento escolar.

 

Ruido y desorden que interrumpen 

La dimensión del problema sumó una perspectiva analítica a través de un informe enfocado en las condiciones ambientales del aprendizaje. Los estudiantes reportaron dificultades en el día a día: el 58% afirmó que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o la totalidad de las clases, frente al promedio de la OCDE que se ubica en un 31%.

Asimismo, el informe contrastó que aunque el 78% de los alumnos valora el apoyo y el interés de sus profesores, el respaldo percibido por parte de las familias hacia la escuela disminuyó entre 2022 y 2025. A esto se añade la dispersión frente a los estímulos digitales, donde el 55% de los adolescentes admitió que sus compañeros se distraen con teléfonos celulares en horario de clase.

 

Respuestas urgentes para rescatar las aulas

Para revertir la baja en el rendimiento educativo, la OCDE propuso priorizar contenidos curriculares enfocados en la comprensión profunda, junto a un uso regulado y pedagógico de la tecnología y la IA que evite distracciones. Asimismo, plantea sustituir la repitencia punitiva por tutorías intensivas, destinar más recursos a sectores vulnerables, jerarquizar la formación docente y fortalecer el compromiso familiar en el aprendizaje.

Estas pautas buscan responder a factores críticos como la discontinuidad escolar, la falta de atención por el consumo digital fragmentado y las inequidades socioeconómicas. 

 

Más que números

El tema ocupó un lugar central en Sur + En Vivo, durante el programa conducido por Leticia Pieretti, quien dedicó un espacio de análisis a estos datos que trascienden las estadísticas para interpelar el presente de la educación. Cada cifra refleja vivencias cotidianas dentro del aula, trayectorias en formación y el enorme valor de los espacios de aprendizaje. Reflexionar sobre estos indicadores invita a pensar en las oportunidades que se abren cuando se prioriza la comprensión, el diálogo y la búsqueda de soluciones.

Al analizar este presente, Pieretti puso sobre la mesa una discusión impostergable: la educación debe ocupar el centro de la atención colectiva, no como consigna, sino como una prioridad concreta y un compromiso compartido para el presente y el futuro de los jóvenes y la sociedad en general.

 

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