
Villa Constitución atraviesa su momento más crítico en dos años
ADEESSA y CIDECON advierten sobre el cierre de empresas, la caída del consumo y la falta de crédito en la región. Reclaman al Gobierno nacional políticas productivas para el departamento Constitución.
La industria metalúrgica y el comercio del departamento Constitución atraviesan uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Así lo describieron el dirigente de la Cámara Industrial del Departamento Constitución (CIDECON), Diego Argutti, y el presidente de la Asociación Civil de Entidades Empresarias del Sur Santafesino (ADEESSA), Marcelo Maciel, en una entrevista en la que repasaron el estado de situación de sus sectores y las gestiones que llevan adelante para visibilizar la problemática.
Dos velocidades, un mismo país
"Estamos yendo a dos velocidades", resumió Argutti. Mientras la minería y el petróleo -motorizados por la promesa de Vaca Muerta- muestran una suba exponencial, la industria, el comercio y la construcción, principales generadores de empleo de la región, se hunden. Desde hace dos años, empresas vinculadas a la siderurgia -proveedoras de Ternium, Acindar, Tenaris o Aceros Bragado- enfrentan una caída sostenida del mercado. Hay firmas que no pudieron pagar el aguinaldo ni afrontar sus deudas sociales con ARCA. "El PBI puede crecer por el extractivismo, pero esta parte no alcanza a compensar y se cae", advirtió, y fue categórico sobre el horizonte: "Esto es lo que más miedo da".
La ilusión de Vaca Muerta
La cámara industrial participó de mesas sectoriales de petróleo y minería buscando integrarse como proveedora de la cuenca neuquina. Pero la experiencia mostró límites concretos: certificaciones internacionales, inversión previa sin ingresos garantizados y tasas de interés elevadas. "Es muy difícil desarrollarte como proveedor directo de una empresa que trabaje con normativas internacionales", explicó Argutti. Ninguna empresa del departamento provee hoy en forma directa a Vaca Muerta. En paralelo, cuestionó el modelo de integración nacional: recordó que se trajeron 5.000 viviendas prefabricadas desde China para alojar a trabajadores extranjeros que montan esas mismas estructuras. "Entonces, ¿quién va a trabajar?", se preguntó.
Impuestos, créditos y el peso de ARCA
Para Maciel, la desregulación prometida no llegó donde más se necesitaba. "La presión tributaria sigue siendo la misma. Estamos de acuerdo con que se regule, pero hagamos a las empresas locales competitivas", planteó. Señaló además que el acceso al crédito formal es limitado: los bancos exigen estar al día con las cargas sociales, lo que empuja a muchas pymes al financiamiento informal con tasas mucho más altas. A esto se suma la presión de ARCA, que llega a bloquear cuentas bancarias ante atrasos, sin ofrecer alternativas de pago. El senador nacional Marcelo Lewandowski, que visitó la ciudad junto al intendente Jorge Berti, presentó un proyecto de ley para morigerar esa presión, aunque los embargos y ejecuciones no se detuvieron.
Competir contra China
La apertura de importaciones también divide aguas. Ambos dirigentes coinciden en que la desregulación es necesaria, pero no a cualquier costo. "Hoy el mundo no compite con China", sostuvo Argutti, y agregó una definición contundente: "Si nosotros dejamos de entrar todos los productos terminados de China, vamos a ser un país de servicio para muy pocas personas". El comercio, además, enfrenta la competencia directa de plataformas como Mercado Libre, Alibaba y Temu, lo que obligó a ADEESSA a reforzar la capacitación de sus asociados para sostener ventas por canales digitales.
Los números que confirman la crisis
Un estudio del Centro de Economía Política Argentina, cruzado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, muestra que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 cerraron 28.262 empresas en la región, un promedio de 30 por día. El comercio perdió 7.567 empleadores en ese período. Las firmas de hasta 500 trabajadores son las más golpeadas. "Nosotros tratamos de reconvertirnos, pero esa reconversión a veces significa tener menos gente, menos empleados", reconoció Maciel.
Preocupación por el empleo y falta de rumbo
Ambos directivos remarcaron que la caída no se limita a la ciudad: también golpea al sector agropecuario del departamento, castigado por tres años de sequía y el aumento de costos. Para Argutti, el problema de fondo es la falta de reglas estables: "Hay que trazar una línea y decir para dónde va la Argentina". Maciel fue más directo al describir la actitud del Gobierno nacional: "Tiene un solo objetivo, tener la macro cerrada y que cierren los números, y no les está importando lo que pasa abajo". Y cerró con un pedido que resume el reclamo del sector: "No queremos que nos regalen nada, ni que nos subsidien, sino que no haya tanta presión tributaria, que nos dejen trabajar para poder generar empleo, producir y hacer más grande la Argentina".