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Víctor Hugo Dimaría y sus nueve lunas en Cosquín

El locutor de SUR Multimedios integró una vez más el equipo oficial del Festival Nacional de Folklore y destacó la energía única del evento y el rol de la sede Villa Constitución.

Recién regresado de Córdoba, Víctor Hugo Dimaría compartió en el streaming Cámara Abierta su experiencia en la 66ª edición del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Lejos de tratarse de vacaciones, el locutor nacional describió jornadas “a full”, con una rutina que durante nueve lunas se extendió desde la mañana hasta la madrugada.

La primera jornada marcó el ritmo de lo que vendría: desfile inaugural con más de 4.000 jinetes, luego el paso de 180 delegaciones a pie —unas 1.800 personas— y, por la noche, la apertura de la Plaza Próspero Molina. En simultáneo, Dimaría iniciaba su tarea en el tradicional Fogón Criollo, frente al escenario mayor, donde realizó la locución cada noche desde las 22 hasta las 4 de la mañana.

“Es el momento más esperado del año. Me llena el alma”, aseguró, al describir la emoción de formar parte del equipo estable de locutores, un grupo de apenas ocho o nueve profesionales seleccionados entre aspirantes de todo el país.


 

Un vínculo profesional y emocional

La relación de Dimaría con Cosquín se acrecentó en 2012, cuando representó a la sede Villa Constitución en el Pre Cosquín. Fue finalista de un casting y en 2016 ganó la convocatoria, lo que le permitió integrar la locución de la séptima luna de ese año. Desde 2020 forma parte del staff oficial.

“Es como estar en primera división”, graficó, consciente del privilegio que implica ocupar ese lugar en el festival más importante del país para la música de raíz folklórica.

 

Récord de público y nuevas generaciones

La edición 2026 dejó cifras históricas. Por primera vez, varias lunas agotaron entradas anticipadas con más de una semana de antelación. La novena luna, con Milo J como figura de cierre, fue récord en ventas y mostró una Plaza Próspero Molina colmada de jóvenes.

Dimaría destacó que la presencia de artistas como Milo J o Cazzu generó debates entre los sectores más tradicionalistas, pero valoró el fenómeno como algo positivo. “Cosquín tiene una energía muy especial y también se va transformando. El folclore no pierde identidad por actualizar su sonido”, reflexionó.

Además del escenario mayor, los espectáculos callejeros convocaron a más de 900 artistas seleccionados entre 1.600 inscriptos, con escenarios a la vera del río Cosquín que reunieron multitudes cada jornada.

 

El desafío de entrevistar en medio del festival

Si bien en años anteriores estaba acreditado en sala de prensa, desde que integra el equipo de locutores su horario coincide con el desarrollo del festival, lo que dificulta asistir a conferencias. Por eso, busca alternativas para entrevistar artistas fuera de la grilla oficial.

“Es muy difícil explicar lo que se siente en Cosquín”, señaló. “Te lo puede decir un bailarín, un cantante o un músico. Una vez que vas y te gusta, cuesta muchísimo despegarse”.

 

El orgullo de la sede Villa Constitución

Dimaría puso especial énfasis en el Pre Cosquín de Villa Constitución, que este año celebró 46 años de trayectoria. Recordó que es una de las sedes más antiguas del país y que durante años fue la que más ganadores aportó al festival.

En esta edición, la sede local tuvo dos finalistas. El locutor aprovechó para aclarar que cuando se habla de “Villa Constitución” en Cosquín se refiere a la sede, independientemente del origen de los artistas. “Una vez que la sede los elige, pasan a ser Villa Constitución en Cosquín”, explicó.

También resaltó el carácter multitudinario del certamen local, que convoca alrededor de 12.000 personas en tres noches al aire libre, vivido como una verdadera fiesta popular.

 

Cosquín, una motivación permanente

Para Dimaría, cada edición renueva el compromiso y la pasión. Entre jornadas maratónicas, reencuentros con artistas y el orgullo de mencionar a Villa Constitución en cada luna, el balance vuelve a ser positivo.

“Cosquín tiene un encanto difícil de explicar con palabras”, concluyó. Y mientras retoma la agenda local, ya sabe que la cuenta regresiva hacia las próximas nueve lunas empezó a correr.

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