
Una vecina reclama la reapertura del Museo Santiago Lischetti
Fernanda Del Carlo cuestionó el cierre del espacio y advirtió sobre el deterioro del edificio. “Villa Constitución hoy no tiene un museo”, sostuvo y señala “una imperdonable deuda cultural”.
En el marco del 168° aniversario de Villa Constitución, la vecina Fernanda Del Carlo hizo pública una carta en la que expresa su preocupación por la situación del Museo Histórico Regional Santiago Lischetti, cerrado desde 2020.
Bajo el título “Villa Constitución y su imperdonable deuda cultural”, Del Carlo reconstruye su vínculo personal con la historia local, desde su adolescencia —cuando estudió el libro de Santiago Lischetti para participar en las Jornadas para la Juventud de fines de los 80— hasta su participación en actividades culturales y arqueológicas vinculadas al museo.
“Fue gracias a él que entendí de alguna manera por qué existía el camino de las piedras”, recuerda sobre el historiador que dio nombre al espacio. También evoca sus primeras visitas al museo: “Recuerdo una vitrina con un yacaré embalsamado, algunos objetos especiales y ese piso rojo que siempre estaba brilloso”.
En su relato, la memoria individual se entrelaza con la historia colectiva. Menciona las fotos del Villazo, las vivencias familiares en una esquina atravesada por los conflictos sociales de los años 70 y las posteriores expediciones arqueológicas a las islas, cuyos materiales fueron donados al museo “porque no cabía ninguna duda que este patrimonio se tenía que quedar acá”.
Del Carlo asegura que el edificio permanece cerrado desde hace seis años y denuncia falta de gestión: “Villa Constitución hoy no tiene un museo y el edificio se encuentra en total estado de abandono”. En ese sentido, cuestiona las prioridades culturales y advierte que “la gestión cultural no es para el público, es para los ciudadanos todos”.
Preguntas sin respuestas
Para la vecina, la ausencia de un espacio institucional donde preservar y narrar la historia común impacta directamente en la identidad local. “¿Acaso no es un museo como un libro abierto sobre la historia de una sociedad que busca reafirmar su sentido de pertenencia?”, se pregunta. Y agrega: “Me pregunto a dónde van a ir a parar todas estas versiones que hacen a nuestra cultura e identidad sin un registro institucional que diga esto pasa y esto pasó en Villa”.
“Lo viejo funciona”
En el tramo final, la carta adquiere un tono más político y simbólico. Advierte sobre el riesgo de “recortar áreas importantes ligadas… a la cultura” y define al museo como “un espejo que reafirme quiénes somos, un lugar de encuentro, algo así como una trinchera de la resistencia”.
La reflexión cierra con una cita de Héctor Germán Oesterheld, creador de El Eternauta: “Lo viejo funciona”. Una frase que Del Carlo resignifica como defensa de la memoria y del patrimonio cultural villense, en un aniversario que, lejos de celebraciones, expone una deuda aún pendiente.