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Sentido homenaje al subteniente Oscar Enrique Miranda

Familiares, camaradas del Ejército Argentino, autoridades municipales, concejales y vecinos participaron del descubrimiento de placas recordatorias en memoria del oficial villense, fallecido en 1981.

Con un emotivo acto realizado el sábado 27 de junio por la mañana en la Plaza General Justo José de Urquiza, Villa Constitución rindió homenaje al subteniente de Caballería del Ejército Argentino Oscar Enrique Miranda, un hijo de la ciudad que perdió la vida el 31 de octubre de 1981 mientras cumplía una misión de servicio en la provincia de Salta.

La ceremonia reunió a familiares, oficiales de la Promoción 110 del Colegio Militar de la Nación, autoridades municipales y del Concejo Municipal, representantes de instituciones e invitados especiales, quienes participaron del descubrimiento y la bendición de placas recordatorias destinadas a preservar la memoria del joven oficial.

Durante el acto tomó la palabra Patricia Armandi, viuda de Miranda, quien evocó con emoción su vida y su legado. Luego lo hizo el coronel Augusto Cayo, presidente de la Promoción 110 del Colegio Militar de la Nación, quien recordó a quien fuera su camarada de armas y agradeció al Municipio por concretar un reconocimiento que mantiene vivo su recuerdo.

El cierre estuvo a cargo del intendente Jorge Berti, quien destacó la importancia de honrar a los villenses que, desde el lugar que les tocó ocupar en la sociedad, supieron servir a la comunidad con compromiso y responsabilidad.

También estuvo presente el teniente primero Alexis Sánchez, integrante del Regimiento de Caballería de Tanques 1 "Coronel Brandsen", con asiento en Villaguay, Entre Ríos, la misma unidad militar donde Oscar Miranda desarrollaba su carrera profesional al momento de su fallecimiento.

A través de sus redes sociales, el Municipio expresó que mantener viva la memoria de quienes dejaron una huella en la historia de la ciudad "es también una forma de transmitir a las nuevas generaciones el compromiso, la responsabilidad y el amor por el prójimo", remarcando que "una ciudad que honra su historia fortalece su identidad y construye su futuro".

 

Una vocación que nació desde muy joven

Oscar Enrique Miranda cursó sus estudios primarios en la Escuela Mariano Moreno y completó su formación en la Escuela Normal de Villa Constitución. Posteriormente ingresó al Liceo Militar General Belgrano de Santa Fe, donde egresó como subteniente de reserva y bachiller con el tercer mejor promedio de su promoción.

Impulsado por una vocación que, según recordaba su madre, comenzó durante su infancia cuando participaba de los Boy Scouts, continuó su formación en el Colegio Militar de la Nación. Allí se graduó como subteniente de Caballería con un desempeño académico sobresaliente, iniciando una carrera que abrazó con verdadera pasión.

 

Las fotografías familiares retratan cada etapa de ese camino: la entrega de su diploma por parte del gobernador de Santa Fe, el momento en que recibió su sable de oficial, sus competencias ecuestres, su primer salto como paracaidista militar, su casamiento con Patricia Armandi en la iglesia San Pablo y su incorporación al Regimiento de Caballería de Tanques 1 "Coronel Brandsen", en Villaguay, el primero y también el último destino de su carrera militar.

 

La tragedia en las montañas de Salta

La resolución mediante la cual el Estado Mayor General del Ejército le otorgó en 2021 la distinción "Cruz Púrpura" establece que Miranda falleció durante el repliegue de una actividad operacional de instrucción en ambiente geográfico de montaña.

Mientras regresaba de un ejercicio desarrollado en la Puna, en cercanías de San Antonio de los Cobres, el vehículo que transportaba un tanque de guerra sufrió una avería en el sistema de frenos y se precipitó por un desbarranco, provocando la muerte del joven oficial.

El documento oficial determinó que el fallecimiento ocurrió en acto de servicio, dentro de las circunstancias especiales contempladas para el otorgamiento de esa condecoración militar.

 

El último gesto de un camarada

Un reportaje publicado por el semanario El Pulso pocas semanas después de la tragedia permitió conocer aspectos íntimos de los últimos días de Oscar Miranda y reconstruir, a partir del testimonio de su familia y de quienes compartieron aquellos momentos, el desenlace de aquella noche.

Según ese relato, el joven oficial era un hombre de profunda fe. Antes de partir hacia las maniobras militares asistió a misa junto a su esposa en Villaguay y, al día siguiente, regresó a la iglesia porque sintió la necesidad de confesarse y recibir la comunión.

Dos semanas más tarde, la noche del 30 de octubre de 1981, la lluvia caía sobre un camino de montaña conocido como Bajada del Volcán cuando el conductor del camión advirtió que el vehículo había quedado sin frenos.

Siempre según la reconstrucción publicada por El Pulso, Miranda ordenó inmediatamente a los suboficiales que lo acompañaban que abandonaran el camión para salvar sus vidas. Mientras el pesado transporte descendía sin control por la pendiente, sus compañeros lograron arrojarse del vehículo.

Pocos instantes después se produjo el impacto. El tanque que era transportado se desplazó hacia la cabina y el subteniente perdió la vida. Los hombres a quienes había ordenado ponerse a salvo sobrevivieron.

Aquel gesto quedó grabado en la memoria de sus camaradas como una muestra de liderazgo, serenidad y sentido del deber hasta el último instante.

 

Cuatro décadas después

 

En 2021, luego de una propuesta impulsada por sus compañeros de la Promoción 110 del Colegio Militar de la Nación, el Estado Mayor General del Ejército resolvió conferir a Oscar Enrique Miranda la distinción "Cruz Púrpura", una de las condecoraciones otorgadas a militares que resultan heridos o fallecen durante el cumplimiento del servicio en circunstancias especialmente riesgosas.

La resolución dispuso además la entrega del diploma de honor y de la medalla a sus familiares, así como la incorporación del reconocimiento a su legajo personal y a los registros históricos del Ejército Argentino.

El homenaje realizado en Villa Constitución se inscribe en ese mismo camino de reconocimiento. A casi 45 años de aquella tragedia ocurrida en las montañas salteñas, la ciudad volvió a reunirse para recordar a uno de sus hijos, cuya historia continúa siendo un símbolo de vocación, compromiso y servicio.

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