
Plantean un plan de acción ante la pérdida de rentabilidad de las pymes
Marcelo Maciel, presidente de ADEESSA, expuso un informe presentado por un economista ante las entidades empresarias sobre el impacto del aumento de tarifas, la suba de alquileres y el escaso crédito.
La Asociación de Entidades Empresarias del Sur Santafesino (ADEESSA) presentó un informe elaborado por el economista Gabriel Pogliani a partir de datos relevados en Villa Constitución, Rosario, Cañada de Gómez y Venado Tuerto, con una radiografía sobre la situación del comercio minorista en la región. El trabajo expone el impacto de la caída del consumo, el aumento de los costos fijos, la presión tributaria y las dificultades para acceder al financiamiento en las pequeñas y medianas empresas.
El presidente de la entidad, Marcelo Maciel, señaló que el desafío no pasa únicamente por vender más, sino por recuperar rentabilidad en cada operación: “Una pyme no debería pensar solamente en cómo vender más, sino en cómo lograr que cada peso vendido deje una ganancia mayor”, graficó.
El diagnóstico presentado expuso un escenario complejo para el comercio minorista. La suba de servicios públicos, estimada en un 54,2%; el incremento de la energía productiva, ubicado en un 40%; y el mayor peso de los alquileres reducen los márgenes de funcionamiento. Maciel explicó que el alquiler, que antes representaba entre el 5% y el 10% de las ventas, hoy puede ubicarse entre el 15% y el 20%, mientras que el encarecimiento energético afecta de lleno a los establecimientos con consumo intensivo.
El informe remarcó que las pymes comerciales y de servicios generan alrededor del 70% del empleo privado del país, aunque reciben menos del 22% del crédito bancario total. Esa diferencia aparece como uno de los principales reclamos del sector frente al sistema financiero. A su vez, Maciel advirtió: “Ese financiamiento que hoy reciben no es tanto para inversión, sino para desendeudarse y refinanciar deuda. Eso es lo que hoy vemos con gran preocupación”.
La entidad también advirtió sobre el llamado efecto pinza: una caída de ventas cercana al 10% combinada con una aceleración de gastos permanentes. En la encuesta mencionada, el 59% de las firmas reportó baja neta de facturación, el 23% no registró variaciones y el 18% indicó mejoras. A la vez, el uso extendido de transferencias y billeteras virtuales mostró cambios en la forma de pago y mayores señales de endeudamiento cotidiano.
Cinco claves
Como respuesta a ese panorama, Maciel planteó las cinco líneas de trabajo expuestas por Pogliani para que las empresas revisen su funcionamiento interno. El primer eje apunta a medir los costos con precisión y conocer el margen real de cada operación antes de definir precios o promociones.
El segundo punto se centra en la gestión energética, con control del consumo y uso de herramientas de la EPE para elegir horarios más convenientes en actividades de alta demanda. “Para una pyme que utiliza mucha energía, ordenar ese gasto puede cambiar el resultado del mes”, explicó.
La tercera recomendación está vinculada con la productividad: “producir, vender o prestar servicios con un uso más eficiente de los recursos disponibles”. El cuarto aspecto es el capital de trabajo, especialmente en un contexto donde mantener demasiado stock inmovilizado puede afectar la liquidez. “Hoy no conviene tener mercadería parada si eso después impide cumplir otros compromisos”, advirtió. El último punto propone revisar el modelo de negocio, acelerar la digitalización, reestructurar procesos claves y eliminar costos que no aportan valor.