
Paolo Marri: encordador de Empalme al mundo
El empalmense es encordador de raquetas de tenis con más de 25 años de trayectoria, trabajando en los torneos más importantes del país y estando en contacto con grandes figuras del tenis mundial.
Y por supuesto pasó por el streaming de Vuelta Olímpica, charló con Juan y Rodrigo sobre sus inicios y el vínculo con el tenis desde muy joven, en el seno de una familia ligada a esta disciplina.
También contó de su recorrido por diferentes torneos nacionales, desde las competencias de menores hasta su participación en los últimos ATP de Buenos Aires y los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
- ¿Cómo comenzaste con esta actividad?
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Vengo de una familia de tenistas. A los 12 años ya concordaba porque mi viejo jugaba en Empalme Central, mi hermano era profe de tenis ahí y después dio clases también en otros clubes, y mi hermana también jugaba. Anduvo muy bien en ese momento a nivel nacional, y a ella le pasaba que tenía que ir a encordar a Rosario. Así fue que mi papá decidió comprar una máquina que en esa época era manual, no había mucha tecnología. Encordaba mi hermano Fabricio, mi viejo y empecé yo también. Cuando mi hermano dejó la actividad de profe la máquina me quedó a mí. Le fui metiendo ganas a eso, cada vez me metí más en tema, empezó como hobby y se transformó en un laburo más.
- No era tu trabajo principal…
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No, era algo que hacía fuera de mi trabajo principal, cuando llegaba a casa seguía con eso pero con el tiempo se fue haciendo muy difícil, se complicó lo de combinar los horarios de los dos trabajos, y decidí comenzar a dedicarme de lleno en esto y hoy es mi trabajo principal. Pusimos un local, nunca imaginé este presente, con esta trascendencia yendo a varios torneos como encordador. Era un hobby que me encantaba.
- ¿Cómo fue ir adaptándote? Porque en tus inicios se debió haber encordado diferente a hoy…
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Al inicio se encordaba de una manera que ya no se encuerda, era más artesanal. Hoy hay mucha tecnología, yo tengo una de las mejores máquinas, pero el entrelazado de la cuerda se sigue haciendo a mano lo que mejora es el tener más precisión en la tensión de la cuerda, y en distintas funciones que tiene la máquina. Se fue profesionalizando y con el tiempo, si veía alguna charla, capacitación, aprovechaba y la tomaba en Buenos Aires, en dónde se hicieran. Siempre estuve aprendiendo.
- ¿Sos de exigirte en el trabajo final?
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Yo soy muy fanático de este trabajo. Me informo todo lo que puedo y voy viendo en internet todo el tiempo videos, además de tomar charlas. Hay cosas muy importantes como la tensión adecuada, justa, para que la raqueta funcione lo mejor posible. Pero además, está lo humano porque yo puedo poner 50 libras por igual a dos tenistas, y cada uno va sentirlo diferente.
- ¿Es un trabajo con demanda?
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Sí. Es un trabajo con demanda y no sólo conmigo. Yo personalmente trabajo con los dos clubes de Empalme, muchos de Villa, San Nicolás, Fighiera… También está Waldo Crocoo, profe del Náutico que es encordador y tiene mucha gente de su club, encuerda muy bien con muy buena máquina. Gonzalo Garzón, Batata, son por lo general profesores que encuerdan, y cada uno tiene su gente.
- ¿Cómo llegaste a los torneos de este nivel como los Suramericanos?
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A los Suramericanos 2026 de Santa Fe me llamaron, se encargó la Federación Santafesina de Tenis con la que tengo un vínculo, porque hace años que encuerdo para torneos que hacen ellos. El primer torneo fue en 2018, 2019, que fue para menores. Y fue todo un desafío porque no es lo mismo encordar en tu casa o en la tienda, que ahí en el toreo con la demanda más directa. En el torneo estás en contacto con los jugadores, me acuerdo que era un Nacional de menores, con 200 chicos y chicas de todo el país. En ese primer torneo me tiré a la cancha de una, es un re laburo. Me gustó, la gente quedó conforme, me sirvió mucho esa primera experiencia para estar en los torneos más grandes que vinieron después.
- Y así no paraste...
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De ese Nacional de Menores, que hice durante muchos años, llegaron otros como el de Rosario, los Sudamericanos de tenis con nenes y nenas de todo el continente, y fui progresando hasta torneos más grandes de mayores. Tuve la oportunidad de haber encordado las raquetas de figuras internacionales como Carlos Alcaraz y Alexander Zverev. Increíble, cosas que nunca imaginé cuando comencé a hacer esto.