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Mundo Transversal llevó al Concejo su lucha por existir legalmente

La asociación civil presentó un proyecto de ordenanza para crear un régimen específico para espacios culturales comunitarios, ante la ausencia de normativa que los contemple.


La sala de sesiones del Honorable Concejo Municipal fue, el pasado miércoles, el escenario de una presentación tan técnica como urgente. Tres referentes de Mundo Transversal —Julia Contreras, Delfina Orihuela y María José Lara— hicieron uso de la Banca Ciudadana para exponer una problemática que las tiene desde hace meses rebotando de área en área dentro de la propia Municipalidad de Villa Constitución: la ausencia de un marco normativo que reconozca y regule a los espacios culturales comunitarios.

La herramienta de participación directa, que permite a ciudadanos y organizaciones presentar proyectos ante el cuerpo legislativo con la misma jerarquía que cualquier iniciativa de un concejal, fue el canal elegido para darle estado parlamentario a una propuesta de ordenanza que las representantes de Mundo Transversal trabajaron de manera colectiva y que, según explicaron, apunta a resolver una zona gris que hoy pone en riesgo la continuidad de muchos espacios similares en la ciudad.

 

Un laberinto sin salida

El relato de Julia Contreras fue elocuente. Mundo Transversal comenzó habilitado como institución de asistencia social. Luego, al incorporar actividades gastronómicas vinculadas al proyecto de género Cocina Medicina, tramitaron una habilitación como rotisería. Más tarde, al expandirse hacia la música en vivo, talleres, ferias y propuestas artísticas, volvieron a la Municipalidad para encuadrarse correctamente. Y ahí comenzó el problema.

"Nos derivaban de un área a otra y nadie nos podía responder en dónde estábamos encuadrados", relató Contreras. "Lo sentíamos como en un pinball: rebotábamos por todos lados". Ni su contadora ni las distintas áreas municipales consultadas pudieron indicarles bajo qué figura legal debían funcionar.

La normativa vigente, según explicaron, contempla categorías como confitería bailable, café cultural o restaurante con difusión musical —todas pensadas para emprendimientos privados con fines de lucro—, pero ninguna se ajusta a la realidad de una organización sin fines de lucro que desarrolla talleres, dispositivos de salud mental, actividades de género, música en vivo y gastronomía comunitaria de manera simultánea.

 

Un proyecto construido desde lo colectivo

Ante ese vacío, las integrantes de Mundo Transversal elaboraron un proyecto de ordenanza que presentaron ante el Concejo y que propone crear un régimen específico para los espacios culturales comunitarios. La propuesta define a estos espacios como ámbitos gestionados por asociaciones civiles sin fines de lucro, fundaciones o cooperativas, cuya finalidad principal sea la producción y circulación de prácticas culturales, artísticas, educativas y comunitarias.

El articulado distingue expresamente lo comunitario del mero entretenimiento o del consumo cultural; diferencia los eventos ordinarios de los extraordinarios; establece criterios de aforo, convivencia sonora, seguridad y servicio gastronómico accesorio; y excluye del régimen a bares, salones de eventos con fines de lucro y establecimientos bailables permanentes. También prevé la coexistencia de una cooperativa de trabajo en el marco del espacio cultural, como herramienta de sostenibilidad y valorización del trabajo.

"No cualquiera puede establecer un centro cultural comunitario. No puede venir un privado a poner uno", aclaró Delfina Orihuela. "Tiene que estar enmarcado en asociaciones, fundaciones o cooperativas".

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