
Monti defendió el descanso dominical y explicó por qué debe preservarse
El secretario general del SEC defendió la continuidad de la ley, recordó el consenso que acompañó su aplicación y sostuvo que quitarla no resolvería la caída del consumo.
Un proyecto presentado por el concejal Matías Tomasi propone que Villa Constitución deje sin efecto su adhesión a la ley de descanso dominical. Con esa iniciativa, el tema regresó al Concejo Municipal diez años después de la entrada en vigencia de una norma que, desde la mirada del gremio mercantil, se aplicó sin generar conflictos relevantes entre comerciantes y trabajadores.
En diálogo con Leticia Pieretti en SUR + En Vivo, Fulvio Monti, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, planteó que, antes de pretender derogar la norma, es necesario reconstruir cómo nació, qué actividades alcanza y qué resultados tuvo. Su primera objeción apuntó a la ausencia de un reclamo verificable: “Hace diez años que funciona y no tenemos una denuncia de empresas queriendo abrir los domingos ni un planteo de trabajadores que pidan cambiar el esquema”.
Una norma surgida del consenso
El régimen comenzó a aplicarse el 1º de junio de 2016, luego que el Concejo aprobara por unanimidad la adhesión a la Ley Provincial Nº 13.441, una norma cuyo alcance no se agota en el descanso dominical, sino que también comprende otros aspectos de la actividad comercial. Monti ubicó aquella decisión dentro de un proceso amplio y colaborativo, con participación gremial, comercial y empresaria.
Su aplicación exceptúa, entre otros rubros, a farmacias de turno, estaciones de servicio, locales gastronómicos, hoteles, cines, teatros y pequeños negocios atendidos por sus propietarios. Otro dato importante que señaló es que los dueños pueden abrir sus locales; la protección alcanza a los empleados que, de otro modo, quedarían obligados a trabajar.
La experiencia acumulada es otro de los fundamentos del sindicato. Para Monti, los años de vigencia permiten evaluar la norma por sus resultados y no por supuestos: “La duda inicial era si se iban a perder ventas, pero el tiempo demostró que esas compras se trasladaron a otros días. La gente no va a gastar más porque tenga una jornada adicional: consume de acuerdo con el dinero que tiene”.
El domingo como derecho laboral
El punto central de su rechazo no fue comercial, sino laboral. La incorporación del banco de horas, advirtió, cambia el efecto concreto de una eventual apertura: “Con la reforma laboral, al empleado no necesariamente le van a pagar más por trabajar el domingo. El patrón puede obligarlo a cumplir esa jornada y después compensarle las horas durante la semana. Así pierde el único día completo que comparte con su familia”.
Monti recurrió a dos antecedentes para mostrar que el gremio revisó sus posiciones cuando encontró razones concretas: la prueba del horario corrido y la forma de aplicar el régimen previsto para los feriados. Ante esto dejó en claro que la postura del SEC no desconoce la necesidad de que la actividad crezca ni plantea que los intereses de trabajadores y comerciantes sean necesariamente contrapuestos. “Sin empresa no hay trabajo. Somos los primeros en acompañar iniciativas para comprar en la ciudad y fortalecer la actividad local. Lo que no podemos aceptar es que se atribuya la falta de ventas al descanso dominical y se cargue sobre los empleados la respuesta a un problema que tiene otras causas”.
Ante todo lo expuesto, Monti dejó en claro que la discusión de fondo, entonces, no se limita a decidir si una persiana puede abrir un día más. Obliga a revisar qué problema concreto se busca resolver, qué evidencias sostienen el cambio y quién asume su costo. Si una norma nació de un acuerdo amplio y atravesó diez años sin conflictos comprobados, modificarla exige algo más que una consigna: requiere datos, diálogo y una alternativa que cuide al comercio sin convertir el descanso de los trabajadores en la variable de ajuste.