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Marcos Pereira: “Soy un privilegiado que está haciendo lo que más le gusta hac

Marcos Pereira habló con Juan Rica en Vuelta Olímpica, y nos contó sobre sus dos meses de entrenamiento intensivo de muay thai en Tailandia, su crecimiento deportivo y personal, y sus objetivos para e

Pasó el campamento en Asia, una de las cunas de la disciplina en la que “El Pájaro”, bicampeón mundial en Kick Boxing, quiere afianzarse. El villense contó el nivel de exigencia con el que se encontró, sufrido, pero también muy disfrutado.

 

“Entrenaba de lunes a sábado entre seis y siete horas diarias, y los domingos una hora. Después tenía el resto del día libre. Era de una intensidad increíble. Por ejemplo, en las mañanas de los lunes miércoles y viernes salíamos a correr entre 8 y 10km, a la vuelta hacíamos el circuito de 30 rodillas a la bolsa, 10 flexiones, 10 vueltas; 20 sentadillas, 20 patadas frontales, 10 bolsas, 20 patadas de lado, 8 burpees, 10 vueltas, después una hora de técnica y ahí tenías el entrenamiento de las 7 a las 10.30hs”, comenzó.

 

Y continuó: “A la tarde íbamos a la clase inicial, bien básico, después hacíamos técnica, tres rounds de powl, 4 minutos cada round; y tres rounds de bolsa. Después éramos sparrings de boxeo o muay thai, técnica y luego 3 series de 100 rodillas para trabajos de resistencia. Era un campamento de Muay Thai para deportistas de alto rendimiento, y fue impresionante.”

 

Sobre los momentos más difíciles, detalló que fueron los que más le enseñaron: “Los momentos que no daba más eran los momentos que más disfrutaba, porque yo sabía que estaba haciendo lo que yo fui a hacer que era exigirme, entrenar y superarme a ese nivel de exigencia. La pasaba mal, pero también era lo que me hacía entender que estaba haciendo lo que siempre deseé.”

 

La misma enseñanza tuvo en lo personal: “Me pasó que hubo un momento que me empezó a jugar en contra lo emocional, de extrañar la familia de acá y todavía me faltaban cinco semanas para volver. Hasta que un día soñé que estaba acá dando una clase, como un golpe de realidad de entender que tenía que disfrutar el momento. A su vez, en dónde entrenaba había un colombiano que hacía como un año que estaba ahí y no tenía fecha de vuelta, y entendí que no tenía de qué quejarme. Fueron cosas que me hicieron valorar el momento, y también la compañía diaria que uno tiene como la familia, los alumnos, el equipo de entrenamiento, los amigos, lo cotidiano…”

 

Expectativas vs. realidad:

 

Sobre esta dicotomía que suele plantearse en la vida, Marcos dijo convencido que “la realidad que viví superó en un 100% las expectativas con las que viajé. Hoy veo los videos que te llegan de allá, los que te muestran como un lugar donde los demás quieren ir por la importancia que tiene a nivel global, y yo estuve ahí. Fue tremendo lo que crecí en esos dos meses, en todos los ámbitos de mi vida, como deportista, como alumno, entrenador y como persona. Estuve enfocado 100% en lo deportivo y ni siquiera conocí la playa. El año que viene me gustaría volver.”

 

Sobre su futuro, el bicampeón también tiene un programa de grandes desafíos en lo inmediato: “Arranqué el año con dos objetivos que eran viajar a Tailandia, y ser campeón argentino en WKN. En septiembre voy a pelear por ese título en Necochea. Voy por el segundo objetivo.”

 

Por último, en su relato sigue sintiendo que no tiene más que agradecerle a la vida: “Yo tuve el privilegio de irme a Buenos Aires al Dojo de Cristian Bosch y que sea mi entrenador, En Tailandia pasaba que todos querían entrenar con él. Cristian es un gran entrenador que me transmitió su sabiduría en la técnica, en la forma de ver las cosas y encararlas, tiene mucha sabiduría en su forma de dar las clases. Yo sé que estoy en el mejor equipo del mundo por su forma de enseñar, Cristian y todo el plantel de entrenadores son el mejor equipo del mundo, sé que tengo ese privilegio de estar ahí”, cerró.

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