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La industria santafesina profundiza su caída: la producción bajó un 9,7% en enero

Dos tercios de las ramas industriales iniciaron 2026 en retroceso. El sector de maquinaria agrícola y la molienda de soja impulsaron el impacto negativo en la provincia.

El nivel de actividad industrial en la provincia de Santa Fe registró en enero de 2026 una nueva disminución del 9,7% interanual. Según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), la tendencia negativa que marcó el cierre del año anterior se mantiene firme, afectando al 67% de las ramas industriales analizadas, las cuales presentaron menores niveles de producción respecto al mismo mes de 2025.

Un comienzo de año complejo

Pese a la caída general, el indicador desestacionalizado mostró un leve respiro con una mejora del 1,3% frente al mes anterior. Sin embargo, los analistas de la entidad advierten que este dato es aún insuficiente para hablar de una recuperación, ya que el sector continúa enfrentando un escenario de altos costos operativos, dificultades logísticas y una persistente debilidad en el consumo interno.

Análisis por sectores: maquinaria y aceites en rojo

El informe detalla que el desplome no fue uniforme, afectando con mayor dureza a sectores que son columna vertebral de la economía regional. La industria aceitera sufrió una caída del 23,1% en la molienda de soja, explicada fundamentalmente por la menor disponibilidad de materia prima y una dinámica de exportación que aún no logra traccionar los volúmenes de años anteriores.

Por su parte, la maquinaria agrícola —de fuerte raigambre en el sur santafesino— registró una contracción superior al 15%. Este retroceso se vincula directamente con el encarecimiento del crédito productivo y la cautela de los productores agropecuarios ante la volatilidad de los precios internacionales. Otros rubros con saldo negativo fueron la industria siderúrgica, la fabricación de muebles y los productos de metal, sectores que dependen estrechamente del nivel de actividad de la construcción y el consumo masivo.

En contraste, solo sectores muy puntuales como la refinación de petróleo y ciertos segmentos de la industria alimenticia lograron sostener indicadores positivos, aunque su peso relativo no alcanzó para compensar la caída del resto de los bloques fabriles.

Costos de producción y pérdida de competitividad

Un apartado relevante del informe de FISFE pone el foco en la estructura de costos. Durante enero, las empresas industriales debieron absorber incrementos significativos en las tarifas de energía eléctrica y gas, sumado a un aumento en los costos de transporte y logística.

Esta presión inflacionaria sobre los insumos básicos, combinada con un tipo de cambio que los industriales consideran "poco competitivo" para la exportación de manufacturas, ha reducido los márgenes de rentabilidad, obligando a muchas pymes a postergar planes de inversión y renovación tecnológica previstos para este primer semestre.

Impacto en el empleo y expectativas

La persistencia de estos indicadores negativos comienza a trasladarse al mercado laboral. Si bien la industria ha intentado preservar los puestos de trabajo calificados, el informe señala una reducción en las horas totales trabajadas y la suspensión de turnos adicionales en varias plantas.

De cara al futuro inmediato, la conducción de FISFE manifestó su preocupación por la falta de políticas de estímulo que incentiven la demanda. La recuperación del sector para el resto de 2026 dependerá, en gran medida, de una baja en las tasas de interés y de una estabilización macroeconómica que permita a las fábricas santafesinas recuperar el dinamismo que históricamente las ha caracterizado como el motor productivo del país.

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