
Gustavo Ortiz, un ciclista que se encontró con la competencia
El ciclista villense visitó el óvalo de Vuelta Olímpica y recorrió su trayectoria deportiva desde sus inicios, los logros alcanzados y los objetivos que tiene por delante.
El 22 de febrero fue su última competencia en territorio brasileño, cuando fue segundo en su categoría en el Rally de Gravataí. El carismático deportista local charló con Juan y Rodrigo sobre anécdotas y particularidades que se fueron dando en su carrera como deportista, de la forma en que sólo él sabe contarlas.
¿Cómo fue que se dió la posibilidad de correr nuevamente en Brasil?
Me fue bien a pesar que no corrí con mi amigo de Brasil, y tampoco lo logré solo porque hay mucha gente detrás ayudando a llegar a bien. Mi amigo brasilero, me dijo que el 22 de febrero había una carrera en la que él no iba a poder estar pero que me recomendaba ir. Tenía dudas, pero todo se fue dando porque justo me llega a mi cuenta de correo un aviso de la carrera enviado por la organización, para inscribirme.
A pesar que mi señora no quería que llevara más la bicicleta a las vacaciones, lo fui hablando con ella y bueno, me inscribí y corrí. Y fue muy lindo, es una competencia que está muy bien organizada, a otro nivel.
Llegás a esta carrera también porque no se te dio otra ¿verdad?
Claro. Mi temporada fuerte generalmente la abro en la 4ª fecha del Rally Serie, que por las lluvias del año pasado se fueron suspendiendo varias carreras del 2025, hubo unos meses que llovía todos los fines de semana. Así que la última carrera del Rally Serie terminó disputándose en enero, y siendo la primera del calendario de este 2026.
Como veníamos pedaleando, fui. Creo que hice un 5° puesto para ir preparándome a la carrera Tanty-Santa María, que es la competencia puntapié de casi todos los ciclistas que apuntan a algo durante una programación larga del año, y que se corre los últimos días de enero o primeros días de febrero. Por problemas de la organización se suspendió y yo quedé re manija con todo el entrenamiento hecho. Llegaban mis vacaciones, entonces veo la carrera de Brasil por este amigo que tengo allá. Y no lo dudé.
Igualmente, no es la primera vez que corrés en Brasil.
No, ya estuve en la carrera “Valle Europeo”, en 2022. Fui por este mismo amigo que me invitó y quedé 12° entre más de 90 ciclistas de mi categoría. Se corrió en la ciudad de Timbó, totalmente preparada para el ciclismo con hoteles en los que tenés lugar para lavar la bicicleta, para engrasar, llevarla a la habitación o para estacionarla. Allá tienen otra cabeza para el deporte. Santa Catarina, por ejemplo, es un estado que tiene la bicisenda más larga de Sudamérica.
Qué increíble cómo se te fueron dando todos los resultados, sobre todo pensando en el principio de tu carrera.
La verdad que sí. Porque yo hacía bici porque siempre me encantó, pero no sabía que había un mundo detrás de la bicicleta. Arranque a mediados del 2014 o 2015. Me compré una bici rodados 26 y empiezo a andar solo por el campo, no anda nadie, y un día me encuentro con Andrés Arizaga, un deportista multifacético que competía y era un avión, cliente mío de la carnicería que tenía en ese momento, y me comentó que corría en bicicleta y que competía. Me invitó un día a competir en una carrera que había al domingo siguiente, pero yo lo fui a ver. Fue en ese mismo domingo que lo voy a ver, que me siguió insistiendo para que me anotara.
¿Y te anotaste?
En realidad me anotó el mismo Andrés. Ya había cambiado la bici rodados 26 por una 27,5. Andrés me anotó para una carrera que había en Sánchez y cuando llego a esa carrera, primero me siento a tomar mates. Viene él llega y me dice “tenés que calentar”. Yo no sabía cómo se hacía y Andrés me explicó cómo hacerlo. Calenté lo que me salió, largué y terminé la carrera, con eso ya estaba conforme.
En eso le pregunto a mi esposa Norma, cómo vio que me fue, y me dijo “llegaron un montón adelante tuyo”, yo le pregunto cuántos, y ella me dice “un 10%”. Para mí eso estaba bárbaro. Al rato viene uno con el que habíamos llegado juntos, y me dice “Ganaste vos”. Yo no lo podía creer y le digo, “Cómo gané yo, si entraron un montón adelante mío”, y me dice, “no, ganaste tu categoría”.
Me enteré ahí que el ciclismo tenía categorías, para mí era solo el podio o los puestos de la general. Imaginate que yo sólo fui a andar en bicicleta, no conocía nada de toda esa modalidad, fui a correr una carrera como principiante y gané. Así se fueron dando las cosas. En la siguiente también gané y como pasa con todo, me enchufé. Ese fue mi comienzo.
Ahí te empezaste a dedicar a entrenar más serio digamos…
Empecé a entrenar full time, y ya para el 2016 ya corrí en Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba… me fui moviendo mucho y sobre todo aprendiendo. Tuve la suerte de cruzarme con gente que sabía mucho del tema como Leo Rodríguez y Cristian Funes que me dieron una mano muy grande. Yo andaba siempre solo y ellos me explicaron como ubicarse en un pelotón, entre otras cosas.
Y hoy ¿qué elegís correr?
Corro todo lo que sea montaña, rural hago poco aunque voy a algunas, pero me gusta el rally y la montaña. Los rural andan muy fuertes para mí, muy rápido, hoy una bici rutera llega a 55 km, 60km; en cambio la de Mountain a 45, 50km, con ruedas de las mejores.
Hoy, con toda esa trayectoria ¿cómo te ves?
Yo me considero un tractorcito que voy para adelante. Tengo fuerza, resistencia, y le meto mucha cabeza. Igualmente, no llego solo a este presente, hay mucha gente haciendo que yo llegue así como Ramiro Moreyra y sus demás compañeros de su gimnasio, que hablaron con mi entrenador de ciclismo, se adaptaron a mis modos y armaron una rutina de entrenamiento. También mi nuera, Daiana Martínez, que es nutricionista y me prepara en ese sentido. A mí me gusta mucho el asado, el vino, todo… pero cuando llega el momento de la competencia hago el esfuerzo por todo el sacrificio del entrenamiento previo, que no sea en vano.
Qué equipito que te acompañe toda esa gente…
Yo soy un afortunado. A Norma, mi esposa, no le gusta que corra, pero en las carreras que hago quiere venir siempre, y su apoyo para mí es muy importante. En las carreras yo siempre priorizo llegar entero más allá del resultado, y escucho mucho el aliento de ella y es fundamental para eso, así como en mi cabeza y en mis nietas cuando me cuesta algo, busco la imagen de las dos y así tenemos fuerza para ponerle ritmo. Tienen 10 y 5 años, y ya les regalé más de una bicicleta.
¿Tenés ya una planificación para este 2026?
Tengo en la cabeza un calendario armado. Por ejemplo, Montes de Oca el 24 de mayo, el rally serie una semana antes y después descanso un mes. Luego tengo el Rally Pilar y me gustaría hacer Altas Cumbres, pero lo vamos a dejar para otro año para llegar mejor preparado.
Ya hice Río Pinto, una carrera que no volvería a hacer pero que me di el gusto de experimentarla, de vivirla. Mi sueño es el Desafío Trasmontaña pero se corre en pareja, y con el que yo quiero ir le cuesta entrenar (risas). Es para noviembre y es en esa carrera en que uno se recibe de ciclista, así que prepárate Carlitos Rodríguez…