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El cierre de pasos peatonales sobre las vías divide barrios de Empalme y genera fuerte malestar vecinal

La instalación de alambrados por parte de la empresa ferroviaria impide cruces históricos entre sectores de la localidad y complica el acceso a escuelas, comercios y transporte público.

Un pueblo atravesado por el ferrocarril

La historia de Empalme Villa Constitución está estrechamente ligada al ferrocarril. De hecho, las vías no solo marcaron el desarrollo urbano de la localidad, sino que también le dieron su nombre.

A diferencia de la mayoría de los pueblos ferroviarios, que suelen quedar divididos en dos sectores por la traza ferroviaria, Empalme presenta una particularidad única en la región. La línea que une Buenos Aires con Rosario, actualmente concesionada a la empresa Nueva Central Argentino (NCA), es atravesada por la vía que conecta Villa Constitución con Venado Tuerto, formando una cruz que divide al pueblo en cuatro sectores.

Esa configuración urbana condicionó durante décadas la circulación cotidiana de los vecinos, que encontraron en diversos cruces peatonales informales una forma de conectar barrios, escuelas, comercios y servicios ubicados a ambos lados de las vías.

El avance del alambrado

En los últimos días, la empresa ferroviaria comenzó a instalar un cerco perimetral paralelo a las vías en distintos sectores de la localidad, especialmente entre los barrios Las Ranas y Santa Coloma.

La medida provocó preocupación entre numerosos vecinos porque bloquea los pasos peatonales que históricamente fueron utilizados para acceder a la Ruta Provincial 21, donde se encuentran las paradas de colectivos interurbanos que comunican Empalme con Villa Constitución, Rosario y otras localidades de la región.

Además, el cierre de estos cruces afecta la vinculación entre distintos sectores del pueblo, obligando a realizar recorridos mucho más extensos para llegar a destinos que hasta ahora se encontraban a pocos minutos de caminata.

Escuelas, transporte y servicios afectados

El sector oeste de Empalme concentra una importante actividad educativa. Allí funcionan el Jardín de Infantes Nucleado Nº 244 "Camino de las Moras", la Escuela Primaria Nº 6019 "Zenón Martínez" y la Escuela de Educación Técnico Profesional Nº 454 "Doctor Manuel Araujo".

Del otro lado de la Ruta 21, en barrio Parque Norte, se encuentra la Escuela de Educación Secundaria Orientada Nº 234 "Justo José de Urquiza", además de comercios y servicios utilizados habitualmente por vecinos de Las Ranas y Santa Coloma.

La interrupción de los cruces peatonales complica especialmente a estudiantes, familias y trabajadores que diariamente se desplazan entre estos sectores para asistir a clases, realizar compras o tomar el transporte público.

Un reclamo que lleva años

La problemática de los cruces ferroviarios no es nueva. Según recuerdan vecinos y dirigentes locales, en distintas oportunidades la comuna gestionó ante la empresa ferroviaria la posibilidad de construir un paso peatonal formal, con la infraestructura y las medidas de seguridad correspondientes.

Sin embargo, esos planteos nunca prosperaron debido a restricciones normativas que, según se argumentó desde la empresa, impedían habilitar nuevos cruces sobre las vías.

Mientras tanto, los pasos informales continuaron siendo utilizados durante años por cientos de personas, convirtiéndose en una solución práctica para la movilidad interna de la localidad.

"Nos pusieron el muro de Berlín"

Las redes sociales se transformaron en las últimas horas en una caja de resonancia del malestar vecinal.

Uno de los mensajes que más repercusión obtuvo fue el de un vecino que compartió imágenes del alambrado y comparó la obra con el histórico "muro de Berlín".

"Nos pusieron el muro de Berlín en Empalme. Ahora toda la gente que cruza a las escuelas no puede cruzar más desde la calle Vélez Sarsfield al barrio Las Ranas", expresó.

El vecino cuestionó además las consecuencias que tendrá la medida para estudiantes y trabajadores que utilizan diariamente esos accesos para llegar a las escuelas o tomar el colectivo.

"No saben el contratiempo y la molestia que esto genera para los chicos que estudian y para los laburantes que tienen que ir a tomar el colectivo", manifestó.

Asimismo, advirtió que el cierre de los cruces podría concentrar la circulación en muy pocos accesos, generando mayores complicaciones para la movilidad dentro de la localidad.

Seguridad ferroviaria y vida cotidiana

La instalación del alambrado abrió un debate que excede la cuestión ferroviaria.

Mientras nadie discute la necesidad de preservar la seguridad operativa de los trenes y proteger la infraestructura ferroviaria, muchos vecinos sostienen que la medida fue adoptada sin contemplar las necesidades cotidianas de una comunidad que históricamente creció a ambos lados de las vías.

Por estas horas, el reclamo apunta a encontrar alternativas que permitan compatibilizar la seguridad ferroviaria con el derecho de los habitantes a desplazarse de manera segura y razonable dentro de la localidad.

Mientras el alambrado continúa avanzando, crece también la preocupación por el impacto que esta decisión podría tener sobre la integración urbana de un pueblo cuya historia siempre estuvo marcada por el ferrocarril.

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